Promesa 37 · Frente a las pruebas

Estoy enfermo
Promesa · Salmo 41:3

Estoy enfermo

La enfermedad reduce el mundo.

La enfermedad reduce el mundo. Las paredes se acercan, el tiempo se alarga, la energía abandona. Y en esa contracción puede instalarse un pensamiento inquietante: ¿Dónde está Dios en todo esto? El Salmo responde con una imagen sorprendente: Dios no está lejos, mirando desde lo alto — está junto al lecho, sosteniendo, mullendo la cama.

La palabra hebrea utilizada aquí implica una presencia activa y atenta. Jehová lo sustentará. No abandonará. No esperará a que te recuperes para acercarse. Es precisamente en la fragilidad de la enfermedad donde su fidelidad se hace más tangible — no siempre con la curación inmediata, pero siempre con una presencia que sostiene lo que tú ya no puedes sostener.

«Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.»

Salmo 41:3

Ecos bíblicos
Santiago 5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Mateo 8:17 El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
2 Corintios 4:16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
Romanos 8.18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
2 Corintios 4.17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.