Promesa 26 · Vivir como discípulo

Por la paz y la unidad
Promesa · Efesios 4:3

Por la paz y la unidad

La unidad en la iglesia — o en cualquier comunidad cristiana — no es un estado que se alcanza una vez para siempre.

La unidad en la iglesia — o en cualquier comunidad cristiana — no es un estado que se alcanza una vez para siempre. Es algo que hay que guardar activamente: solícitos, dice Pablo, lo que implica esfuerzo, vigilancia, cuidado. La unidad no se regala — se trabaja.

La paz que la sostiene no es la ausencia de diferencias ni el silencio de los conflictos tapados. Es el vínculo — esa ligadura invisible tejida por el Espíritu entre personas distintas que eligen permanecer juntas. La paz no es el resultado de que todos piensen igual. Es el fruto de que todos amen al mismo Señor — y que ese amor sea más fuerte que lo que podría separarlos.

«Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.»

Efesios 4:3

Ecos bíblicos
Juan 17:21 Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros.
Salmo 133:1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!
Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Colosenses 3.14-15 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones.
Juan 17.21 Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros.