Promesa 28 · Vivir como discípulo

Necesito a Dios en mi vida
Promesa · Juan 15:5

Necesito a Dios en mi vida

Hay una ilusión muy humana: la de bastarse a uno mismo.

Hay una ilusión muy humana: la de bastarse a uno mismo. Funcionar, producir, avanzar sin tener que depender de nada ni de nadie. Pero Jesús lo dice con una claridad desconcertante: separados de mí nada podéis hacer. No: podéis hacer poco. Nada. La vid y el pámpano no son metáfora de dependencia enfermiza — es la descripción de la realidad.

El pámpano no produce por esfuerzo propio: da fruto porque está unido a la vid. Tu necesidad de Dios no es una debilidad espiritual a superar — es tu medida verdadera. Reconocida, se convierte en una puerta. Es en el momento en que dices «sin ti no puedo» cuando la vida de Dios comienza a fluir libremente.

«Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.»

Juan 15:5

Ecos bíblicos
Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
2 Corintios 12:10 Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Juan 4:14 Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás.
Juan 15.4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
2 Corintios 3.5 No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.