He aquí una promesa sorprendentemente realista. Pablo no dice «estad en paz con todos», sin más. Pone dos límites honestos: «si es posible» y «en cuanto dependa de vosotros».
Es una liberación. La paz se hace de a dos; solo eres responsable de tu mitad del puente. Si el otro se niega a poner sus piedras, no has fallado — has hecho tu parte.
«Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.»
Romanos 12:18
Eso libra de una falsa carga: creer que debemos, a toda costa, reparar toda relación. No. Debes tender la mano, hablar con verdad, no alimentar el rencor. La respuesta del otro no te pertenece.
Camina tu tramo del camino hacia él — sinceramente, hasta el final de tu parte. Y el resto, déjalo a Dios. Puedes tener la conciencia en paz aunque la relación aún no lo esté.